Advertencia:
Post personal y filosófico.
Aunque
al principio del blog dije que mantendría el blog a un nivel más de viajero y
objetivo. Ooops.
Casi
que no lo publico y se lo mando por correo sólo a unos cuantos, pero bue, mejor
publicarlo pero no publicitarlo en ninguna red social.
Jueves
17 de Abril
Esto
lo estuve escribiendo la semana pasada, 10-11 Abril. Para variar me quedé sin
batería y no alcancé a terminarlo. Ahora me di el tiempo para retomarlo y
terminarlo.
Un poco desilusionada de la cosa por acá.
Hasta un poco frustrada.
O sea la semana pasada (la del 31 de Marzo)
fue más penca, pero ya asumiendo las cosas. No lo puedo cambiar todo. Y no
sentirme mal por dejar las cosas y querer virarme. Lo intenté y no soy una
santa para quedarme aquí haciendo caldos de cabeza. Hay algo llamado sanidad
mental.
Ya debo empezar a pensar en mis
“vacaciones” para volver a trabajar.
Perseverancia?, intentarlo de verdad y
hacer todo lo posible porque las cosas pasen. Pero me pregunto, ¿cuál es el
límite? Cuál es la delgada línea que separa el hecho de seguir intentándolo o
simplemente parar porque la cosa ya no es saludable?
Desde hace ya un buen tiempo que pienso que
uno no debería hacer cosas que no la hacen feliz o no le dan ganas. Hace rato
que ya dejé de hacer cosas “por cumplir”. He tratado de adoptar ésa filosofía,
obvio que a veces me cuesta, sobre todo cuando tengo a seres queridos
involucrados. Como por ejemplo no ir al cumpleaños de alguien queridísimo y
cercano porque estoy muerta de cansada o me salió un panorama mejor. Bueno, eso
también va relacionado con la lealtad.
La cosa es que cuando de repente me veo
haciendo algo que no quiero, no me gusta o no me está haciendo feliz me
pregunto: ¿para qué lo hago?, ¿hay un fin último?, ¿el fin último justifica
ésta mala pasada? Y tomo una decisión.
Esto va desde: aceptar o no una invitación
al cine hasta renunciar/cambiar de trabajo.
He estado leyendo un libro, ojo que ya
pensaba similar antes de leerlo no es que me esté lavando el cerebro el libro
tampoco, “El hombre en busca de sentido” de Viktor Frankl… sip, algo livianito.
Así como para después de almuerzo.
Viktor Frankl fue un psiquiatra austriaco, creador
del concepto de la logoterapia/análisis existencial, fue tomado prisionero en
los campos de concentración en la segunda guerra mundial… o sea el tipo vivió
en carne propia lo que es “una existencia desnuda” y preguntarse a diario “y
para qué seguir viviendo”, cuál es el sentido de la vida?.
Se dice que “sobrevivió teniendo su
misión de vida, el tener un propósito en nuestras vidas define el camino hacia
donde queramos llegar sin importar nada.” Es como el qué/para qué justifica el cómo.
El fin último (el sentido de la vida, por lo que vivimos) justifica el proceso
al que tenemos que someternos y nos hace levantarnos cada mañana.
Ok, bajo ninguna circunstancia me quiero
comparar a estar prisionera en un campo de concentración. Sólo quiero hacer un
análisis en un punto: el propósito de esto? Ya no lo veo… a estas alturas se me
hace difícil verlo. Así que no me la banco! Pensé que el fin último de ayudar
sería más grande y no me importaría el cómo, el pasar incomodidades, ver
coartada mi libertad, no trabajar con un equipo de alto rendimiento, etc.
Puedes dejar la eficiencia de lado, no ser
tan enfocado en el trabajo, no esperar resultados rápido. OK, lo entiendo, es
otra forma de vida. Y creo que me gustaría si fuera cambio de algo más.
Por ejemplo si me dijeran que vamos a
trabajar menos y me puedo ir a la playa, yoga o danza.
El problema es que son tan al lote que no
se planifican y están demasiado a acostumbrados a trabajar los fines de semana
(por lo menos en mi organización).
Por ejemplo el otro día les dije que si
esperaban trabajar el viernes (feriado acá) y tener reunión el sábado (que supuestamente
son temprano, pero nadie llega a la hora y con lo lento que es todo... una
reunión de una hora se transforma en 3... y paf! así de la nada ya son las 3pm
de un sábado y cagué con ir a la playa). (BTW el último sáb estuvimos hasta
pasado las 5pm)
Bueno, les dije que entonces me iba a tomar
el jueves para descansar e ir a la playa. Y al final igual tuve que ir a la
oficina porque supuestamente íbamos a trabajar en conjunto. Llegué y terminé
trabajando sola en un documento, hasta que me quedé sin batería. O sea! podría
perfectamente haber ido a la playa y haber trabajado sola en el documento en mi
casa después de la playa.
Entonces la cosa no es que sea trabajólica
y demasiado orientada a la eficiencia. Es que me importa que por lo menos
avancemos para algún lado... y que por lo menos se pague mi costo de
oportunidad de no ir a la playa, vida social o vaguear. Porque por el momento
no lo veo pagado.
Si me dicen, nos juntamos a trabajar, a
avanzar y/o terminar el %$& documento. Obvio que vale la pena no ir a la
playa. Pero si voy a la oficina a prácticamente calentar el asiento, haciendo
algo sola, que perfectamente podría hacer en mi casa. No po!
Ok, los cambios han sido muchos… el fiel
reflejo que a veces soy media extremista para mis cosas. Mis ‘terapias de
choque’ como le digo
- Pasar de un país High Income, perteneciente a la OCDE (sí gente, aunque critiquen, nuestro país está bien económicamente hablando) a un país Low income post guerra.
- Pasar del sector negocio/ con fines de lucro, y de casi el extremo de la exigencia y perfeccionismo del sector negocio como lo es Management Consulting, a el sector social. Y ni siquiera a una ONG o institución grande/arreglada/ordenada. Si no que a una ONG que se está tratando de parar con nulos recursos en un país en vías de desarrollo.
- Pasar de vivir independiente con amigos a vivir con una familia ajena, a la que tengo que estar llamando cada vez que voy llegando a la casa de noche para que me abran la puerta.
- Pasar de vivir en la ciudad a los suburbios
- Pasar de tener auto, transporte público decente, metro, miles de taxis, y Safertaxi y todo eso. A un transporte público…. Si es que se le puede llamar así, bastante precario. Lo cual también te hace perder un poco la libertad. Para salir en la noche tengo que reservar el taxi y ‘saber’ a qué hora voy a regresar para reservar el taxi y no quedarme tirada. A veces me quiero ir antes… pero pedí el taxi para más tarde y está ocupado y no me puede ir a buscar. O hay veces que lo pedí para una hora y estoy re-entretenida y me tengo que ir.
- De querer comer algo ir a comprarlo a la esquina (Oh Castaño! Big John y Jumbo! Cómo los extraño!) sin mayor problema. Acá si no lo compré en el super en la compra de la semana/quincena estoy cagada!
- De comer cosas un poquito más saludables, y con el régimen de 3-4 hrs. Ah… cagaste! Acá no hay planificación de horarios, las reuniones se atrasan/extienden, no te puedes ir a la casa a almorzar y nica se te ocurra ponerte a comer algo tan sofisticado como una barra de cereal frente a tus compañeros que con suerte comen una o dos veces al día.
- De estar conectada 24/7 a estar conectada cuando a Cellcom (mi operador de internet) se le dé la regalada gana. Ok, no es que quiera estar conectada 24/7. Eso es algo bueno no estar tan conectada. Pero por la $%&# cuando necesito mandar un correo lo necesito mandar ahora YA! No cuando Cellcom quiera.
Obvio que si fuera parte de la ONU u otra organización
grande, otro gallo cantaría. Ya he dicho que eso es una burbuja (Aunque no sé
qué tan distinta será a la burbuja de vivir en algunos tipos de barrio en Stgo)
por lo mismo, no es que los quiera juzgar. Si es una forma de vida estar lejos
de tu país, de tu familia y amigos…. Algunas comodidades tienen que darte no?
Pero bueno, tampoco se trata solamente de
mi calidad de vida, como podrán darse cuenta… es con lo que hago. Y creo que
ése es el principal gatillante acá. Si viera que el ‘para qué estoy acá?’, ‘cuál
es el sentido de someterme a esto?’ tuviera un resultado positivo, me aguantaría
todo el cómo de lo que debo pasar.
Pero como ven, lo que hago acá no me hace
tan feliz, es fome y el equipo no acompaña. Y aunque sea por un buen fin no
equilibra la balanza. (el cómo no paga el qué en éste caso) Así que no sé si
mis ganas de ayudar eran tantas, o es que simplemente no soy una santa como
para bancarme esto.
Durante esos mismos días, cuando decidía el “darme
por vencida” justo leí por ahí…. La gente
feliz no desperdicia energía en circunstancias que están fuera de su control.
Por lo que hay que reconocer sus limitaciones, y determinar -si es posible y de
qué manera- se puede lograr el resultado esperado y trabajar en ello.
No creo mucho en ésas random lists, que la gente
publica en internet. No son el santo grial ni mucho menos. Pero debo reconocer
que algo de alivio a mi punto de vista me dio.
El martes 15, ya en Ghana. Conversando con mi amigo de acá,
el que me recomendó venir a trabajar a esta ONG, acerca de mis frustraciones,
análisis de la situación y puntos de vista. Concuerda conmigo, y me dice que es
difícil que los liberianos cambien. O
sea, re-confirmaba lo que había empezado a confirmar la semana anterior. Y lo
peor… mamá tenía razón! es un problema cultural y no lo voy a poder cambiar.
Me dice, que sabía de las limitaciones del entorno y todo,
pero que él creía que necesitaba ver ésa realidad en Liberia. Porque conoce
otras ONG en otros países que funcionan bien, pero ésa no era la gracia. Allá
era donde necesitaban más mi ayuda.
Concuerdo con él, había que venir a dónde se necesitara más
la ayuda. Pero creo que me costó el no querer regresar nunca más a ayudar en
éstas condiciones. (Por el otro lado: aprendí por experiencia propia las cosas
que no me gustan, que lo perfeccionista y competitiva en la pega no me lo quita
nadie! … aunque en retrospectiva: no era rocket’ science tampoco)
Ahora, no me malinterpreten. No es que todo haya sido malo.
La experiencia dentro de todo ha estado buena. Siempre trato de sacarle lo
positivo a todo. Así que siempre la raya para la suma es positiva. He aprendido
hartas cosas, del entorno, la gente y de mí misma. Pero ante la pregunta de si
“¿volverías a Liberia?” mi respuesta es un No. Ante la pregunta si ¿volverías a
Ghana? (aunque no llevo ni una semana) mi respuesta los primeros días era un
“tal vez”. Ahora es “creo que no”, pero más que nada por el tráfico! Vez que
salimos paso más rato en el taxi que haciendo cualquier cosa (ahora ya casi
llegando a la segunda semana… tampoco regresaría a Ghana jaja, poca libertad
también… por ser mujer extranjera :/ apenas me dejan ir al supermercado sola)
Definitivamente odio el tráfico/los tacos. De verdad, hay pocas
cosas que odio en la vida y los tacos son una de ellas.
Así que en las cosas que pensaba las semanas pasadas, era en
seguir los consejos de mi amiga RC que no se me olvide que soy persona y
turista. Así que buscando un nuevo destino para Mayo. O tal vez con el regreso
a Ghana en Mayo (al workshop pospuesto) sea suficiente? Quién sabe! ( Ya al
momento de postear esto estoy a un par de pasos de comprar pasaje y reservar un
safari en ….)
Aunque con esto ya estoy un paso más cerca de tener my dream
job al estilo de Anthony Bourdain o Samantha Brown jajaja.